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lunes, 31 de marzo de 2014

FAM. BORRAGINACEAE

DESCRIPCIÓN
Ya tocaba una entrada de plantas así que este "post" monográfico, lo reservo a una excelente compañera de nuestro agroecosistema que se encuentra incluida en una de las grandes familias botánicas a la que presta su nombre.  Me refiero a la Borago officinalis L, planta anual perteneciente a las Borragináceas que nos irá acompañando desde los márgenes de caminos, lindes de cultivos, solares y lugares húmedos ricos en nitrógeno, hasta los 900 metros de altitud donde todavía podremos observarla.  Esta familia de plantas que florecen desde febrero a julio, agrupan a unos 100 géneros y unas 2.000 especies localizadas en regiones templadas y subtropicales de todo el mundo, pero que abundan de forma especial en nuestra cuenca mediterránea. 
Detalle de la flor de la Borago officinalis L 

Englobadas en el género Borago sp, existen especies vivaces y anuales de distinto porte pero todas ellas con un denominador común, tallos de aspecto piloso y ásperos al tacto, hojas basales pecioladas e inflorescencia en espiral que deben ser polinizadas por insectos.  Los cuáles, han coevolucionado con la planta llegando a un acuerdo tácito de "Quid pro quo", donde la planta es polinizada y el insecto recibe néctar como pago a su servicio.  Es por ello, que la alimentación y la reproducción se erigen como los grandes motores de esta coevolución permitiendo una adaptación mutua a lo largo del tiempo. Sin embargo este género Borago sp, presenta sólo dos especies en nuestra zona mediterránea, B. officinalis, que es la especie conocida en castellano como borraja, y la perenne B. pygrnaea ambas utilizadas desde antiguo en: horticultura, medicina, jardinería y cosmética, donde ya los antiguos griegos y romanos como Dioscórides, Plinio o el propio Columela, se referían a la borraja como una planta con propiedades para tratar la tristeza "alegrar la mente" y que viene consumiéndose como verdura desde la edad media. 

Apis mellifera atraída por las flores de las borrajas.

El cultivo de esta planta continua realizándose en nuestros días, pero limitado a zonas concretas como en los Países Bajos, Francia, España (Valle Medio de Ebro, Zaragoza, Logroño y Navarra principalmente) e Hispano América, siendo desconocido prácticamente el cultivo en el resto del mundo. (FERNANDO VILLA GIL Centro de Técnicas Agraria. D.G.A.) .

Detalle de los tricomas.
RECOMENDACIONES PARA SU MANTENIMIENTO:
Esta planta prefiere largas exposiciones al sol y aunque se adapta a todo tipo de suelos, prefiere los francos y ricos en materia orgánica, por lo que una generosa adición de estiércol maduro, humus de lombríz, o bien compost, son más que recomendables para su implantación. La borraja posee un ciclo vegetativo que oscila entre los 50 -120 días dependiendo de las temperaturas, siendo una una especie con una excelente resistencia al frío, pudiendo llegar a soportar hasta -30°C. 

RELACIÓN PLANTA-ARTRÓPODOS:
La propagación de esta planta se realiza por semillas, para lo cual, se vale de otra relación muy curiosa con otro insecto para conseguir su dispersión. En esta ocasión utilizan a las hormigas que encuentran especialmente apetecibles sus semillas o mejor dicho, parte de ellas. En este sentido, la planta ha tenido que idear un recubrimiento especial en un extremo de la semilla, del que deberá prescindir posteriormente y utilizar como moneda de cambio para realizar el pago a su aliado.

Hormiga y Borraja, relación indisoluble.
Este recubrimiento, que podremos identificar fácilmente por su ubicación (próximo a los sépalos) y aspecto blanquecino, está constituido por un tejido rico en grasa y proteínas (carúncula), que es precisamente lo que le resulta atractivo a las hormigas. Estos obreros, llevan y entierran en su hormiguero las semillas para posteriormente alimentar a la colonia con el citado recubrimiento graso, y desentendiéndose de la verdadera semilla de color negro como subproducto. Precisamente, ese era el objetivo final de la planta que verá recompensada su inversión energética, al emerger en la próxima primavera una nueva planta de borraja gracias a los cuidados de estos hymenópteros.


Cantharis sp. sobre Borago sp.
Como decíamos con anterioridad, la borraja es especialmente atractiva para los polinizadores, considerándose una de las plantas espontáneas más melífera de nuestra zona mediterránea, donde sus flores ricas en néctar, son muy apreciadas tanto por la Apis mellífera como por otros hymenópteros parasitoides de interés como veremos a continuación.  Los cantáridos, que apreciamos en al foto, también son huéspedes habituales de esta planta, que junto con coccinélidos bien conocidos como las "mariquitas", encuentran una buena provisión de néctar y  pulgones en la protagonista de nuestro "post".

APLICACIONES PARA EL AGROECOSISTEMA:
Esta planta es una de las mejores acompañantes de nuestros cultivos, principalmente de solanáceas como patatas o tomates, que sembrada entre estos, puede ayudar a controlar algunos microlepidópteros como la Tuta absoluta, a la vez que ayudar a polinizar las flores de estos cultivos, poniendo a nuestra disposición diferentes polinizadores y/o parasitóides que se encuentran atraídos por nuestras borrajas. 

Un excelente depredador generalista, seguramente atraído por la presencia de pulgones
o también por el néctar, ya que puede alimentarse tanto fitófagamente como de otros insectos.

Comentaros igualmente, que se ha comprobado que la Borraja (Borago officinalis L.) incrementa la presencia de parásitoides naturales de la polilla de la patata Phthorimaea operculelia, generalmente pertenecientes a la familia Encyrtidae, que pese a que corresponde a una de las familias más importantes para el control de pseudococcidos y coccidos, existe una especie dentro de esta familia que parasita la polilla de la patata.  Me refiero a la Copidosoma koehleri, una microavispilla cuya hembra parasita los huevos de la mencionada polilla.  Del mismo modo, también contribuye a la atracción de bracónidos útiles para el control de ciertos minadores, así como a la presencia de míridos y cantáridos como Rhagonicha fulva, Cantharis lívida o C. rústica, que refuerza aún más, la conveniencia de disponer de estas plantas y contar con los servicios de estos depredadores generalistas (ver entrada de cantáridos).

Detalle de la inflorescencia.

La mera incorporación de los restos de la planta a nuestro suelo, al igual que la utilización de la citada "agua de borrajas" puede aportar a nuestros cultivos, minerales de gran interés para el cuajado de la floración como el potasio, magnesio y calcio, a la vez que pueden actuar como fitofortificantes. Debe tenerse en cuenta que esta planta, posee una concentración importante de metabolitos secundarios en forma de alcaloides pirrolizidínicos (licopsamina, amabilina, supina), que le confieren una toxicidad a la herbivoría, y por tanto, a muchos de los insectos fitófagos que pueden atacar potencialmente a nuestros cultivos.  Ya que dichas sustancias, presentan efectos antialimentarios sobre insectos herbívoros no especializados, pudiendo actuar como repelentes, al utilizar esta estrategia defensiva para nuestro interés usando su extracto pulverizado sobre los cultivos.
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