DESCRIPCIÓN:
Estos insectos de pequeño tamaño (2-5 mm) protagonistas de este post, son unos viejos conocidos entre los hortifruticultores familiarizados con la lucha biológica, que los reconocen con el nombre de uno de sus géneros más populares Orius. spp, o simplemente por su nombre común "chinches de las flores". Estas chinches, es decir, hemípteros concretamente de la Suborden heteróptera pertenecientes a la familia de los llamados antocóridos, poseen una característica forma de depredar a través del empleo de su temible estilete. Este rasgo diferencial de su aparato bucal "picador-chupador" típico de la Orden a la que pertenecen, es usado para penetrar y vaciar los fluidos vitales de sus potenciales víctimas.
Tanto en estado larvario como en estado adulto, se comportan como excelentes depredadores y por tanto, como grandes aliados para el agricultor. Poseen un cuerpo relativamente plano, de forma alargada u ovalada (dependiendo de la especie y el sexo), alas desarrolladas pero cortas, y antenas con cuatro artejos.
Estos insectos de pequeño tamaño (2-5 mm) protagonistas de este post, son unos viejos conocidos entre los hortifruticultores familiarizados con la lucha biológica, que los reconocen con el nombre de uno de sus géneros más populares Orius. spp, o simplemente por su nombre común "chinches de las flores". Estas chinches, es decir, hemípteros concretamente de la Suborden heteróptera pertenecientes a la familia de los llamados antocóridos, poseen una característica forma de depredar a través del empleo de su temible estilete. Este rasgo diferencial de su aparato bucal "picador-chupador" típico de la Orden a la que pertenecen, es usado para penetrar y vaciar los fluidos vitales de sus potenciales víctimas.
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Ninfa de Orius spp, sobre Mentha pulegium |
Especies como Anthocoris nemoralis, Orius majusculus, laevigatus entre otras, ponen sus huevos en hojas infestadas por plagas como los propios áfidos (pulgones), que al atacar a las plantas estas últimas, emiten unas señales químicas capaces de indicar a nuestros aliados donde tienen que realizar sus puestas, y de esta forma garantizar que su futura prole se alimente sin dificultad. Una vez que eclosionan sus huevos, estas ninfas detectaran las presas no por la vista, sino más bien por los sentidos del tacto y el olfato.
ESPECIE CONTROLADA:
Estos insectos poseen una dieta, en todos sus estadios de su ciclo, basada en la depredación, compuesta por ácaros e insectos blandos de pequeño tamaño: pulgones, trips, phylla, mosca blanca, araña roja, huevos de insectos, larvas de minadores entre otros.
Estos insectos poseen una dieta, en todos sus estadios de su ciclo, basada en la depredación, compuesta por ácaros e insectos blandos de pequeño tamaño: pulgones, trips, phylla, mosca blanca, araña roja, huevos de insectos, larvas de minadores entre otros.
Ninfa de Orius spp, devorando a mosca blanca sobre hoja de pimiento. |
Es digno de mención, que estos insectos suelen comportarse a altas densidades, como depredadores compulsivos matando más presa de las que necesitan, característica que se ha usado para la comercialización de estos insectos en su empleo en invernadero, aplicándose de forma inundativa y elevar así, tanto las densidades de sus poblaciones, como los propios resultados depredadores, consecuencia del citado aumento poblacional. Esto unido, a sus grandes dotes para el vuelo en estado adulto, hacen que estos insectos sean muy valorados por el agricultor que ven en su gran capacidad de desplazamiento y voracidad, un excelente aliado para buscar y depredar a sus plagas.
BIOLOGÍA:
En nuestra zona mediterránea, la mayoría de las especies del género Orius.spp entran en diapausa una vez llegado el invierno (dependiendo de la especie y localización geográfica). Como ya hemos nombrado en otros post, la diapausa es un estado de "latencia" que usa el insecto para protegerse de las bajas las temperaturas, reduciendo su metabolismo al máximo y por tanto, bajar sus necesidades calóricas. Esta hibernación la realizan en estado adulto dentro o fuera de nuestros cultivos, escondiéndose entre la hojarasca, pequeñas grietas de los árboles y otras plantas adventicias.
Adulto de Orius spp. |
Pueden tener de dos o tres generaciones anuales, y todos los estadios pueden estar presente, en nuestras zona mediterránea, desde el mes de abril a septiembre (Péricart, 1972). El ciclo vital de esta chinche se compone de siete fases, que va desde la propia puesta, donde los huevos poseen un aspecto casi transparente pasando al blanco lechoso justo antes de su eclosión, continuando por cinco estadios ninfales posteriores caracterizados por la apariencia anaranjada de su cuerpo y de sus conspicuos ojos rojos (tal como podemos ver en la foto), hasta pasar en su última fase al estado definitivo de imago o adulto.
Existe un dimorfismo sexual casi inapreciable, basado en una sutil diferencia del abdomen, siendo el de la hembra algo más alargado y simétrico que el del macho.
MEDIDAS PARA FAVORECER SU PERMANENCIA EN NUESTRO AGROECOSISTEMA:
En definitiva, tenemos que tener presente que estos insectos tienen la capacidad de alimentarse también de forma fitófaga (pero sin afectar a nuestros cultivos), consumiendo polen y néctar de las flores, cuando no encuentran presa. Esta característica, unida a que pasan el invierno en estado adulto, son elementos muy a tener en cuenta a la hora de diseñar estratégias que fomenten la permanencia de estos insectos en nuestro agroecosistema.
Es por ello, que son muy recomendables la presencia de setos, plantas reservorios, empleando especies vegetales como las propias aromáticas principalmente del género mentha sp. Habiéndose demostrado que este género de aromáticas, actúan como potentes reclamos para este tipo de insectos: mastranzos, hierba buena, menta poleo,... son plantas ideales para la proliferación de anthocóridos, donde con casi toda seguridad podremos encontrar sobre alguna de las flores de estas plantas, algún estado ninfal de Orius spp en las épocas ya comentadas.
En definitiva, tenemos que tener presente que estos insectos tienen la capacidad de alimentarse también de forma fitófaga (pero sin afectar a nuestros cultivos), consumiendo polen y néctar de las flores, cuando no encuentran presa. Esta característica, unida a que pasan el invierno en estado adulto, son elementos muy a tener en cuenta a la hora de diseñar estratégias que fomenten la permanencia de estos insectos en nuestro agroecosistema.
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Típico color anaranjado de la larva de Orius spp con sus conspicuos ojos rojos. |

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