DESCRIPCIÓN:Los ácaros pertenecientes a la familia Erythraeidae constituyen un grupo muy interesante dentro de los arácnidos por la particularidad de su ciclo biológico. Se trata de ácaros generalmente de color rojizo o anaranjado, relativamente visibles a simple vista cuando alcanzan su fase adulta, y que suelen encontrarse en ambientes soleados, sobre la vegetación, el suelo o incluso en muros y superficies rocosas.
Una de sus características más llamativas es que sus diferentes fases de desarrollo presentan comportamientos muy distintos. Mientras que los adultos y ninfas son depredadores activos, alimentándose de pequeños artrópodos, la fase larvaria suele ser parasitaria, fijándose temporalmente sobre distintos insectos para alimentarse de su hemolinfa sin llegar normalmente a matarlos.
Entre los géneros más conocidos de esta familia se encuentra Leptus, cuyas larvas pueden observarse con relativa frecuencia parasitando a pulgones, otros insectos o incluso a algunos arácnidos.
Esta combinación de fase parasitaria y fase depredadora convierte a los eritreidos en un grupo de gran interés ecológico dentro del complejo de organismos que contribuyen al equilibrio natural de los agroecosistemas.
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| Ácaro de la familia Erythraeidae Leptus sp. parasitando a pulgón. |
En la ficha que nos ocupa, hablaremos de esta familia de ácaros no tan conocida, pero que si nos armamos de una gran dosis de paciencia y buena vista, terminaremos observándolos en casi cualquier planta cercana donde existan sus potenciales presas. Nos referimos a la familia Erythraeidae cuyo género más habitual es el
Leptus sp, fácilmente observable en sus primeras fases de desarrollo parasitando a pulgones.
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| El tamaño del ácaro en su fase parásita, hace que la movilidad del pulgón se vea muy reducida. |
Los ácaros incluidos en estas familias, no se comercializan debido a su complejo manejo de cría en laboratorio, pero no debemos subestimar por ello su acción, ya que desempeñan una labor igualmente encomiable para la regulación biológica de algunas de nuestras plagas más comunes en cultivos hortofrutícolas, pese que a su carácter generalista (común por otra parte entre la clase arachnidae) puedan ser acusados por algunos, de depredar algún insecto o ácaro auxiliar.
ESPECIE CONTROLADA:
Estos ácaros perfectamente adaptados a nuestras latitudes, y que aparecen de forma espontánea en nuestros campos, se alimentan de pequeños insectos y otros artrópodos como: pulgones, trips, colémbolos, alguna puesta de mosca blanca e incluso pequeños minadores, pero sobre todo de otros ácaros fitófagos (de la familia Tetranychidae, principalmente).
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| Los eritreidos Leptus sp. en su su fase larvaria poseen sólo 6 patas para completar sus ocho patas de arácnido en su fase de imago. |
GENERALIDADES:
A simple vista otra familia de ácaros paredidos de color y tamaño, como es el caso de los Anístidos, son inconfundibles por su forma de moverse siendo difícil encontrarlos en reposo para fotografiarlos con cierta calidad, haciendo gala fiel de una rapidez extrema en su desplazamiento,
tal como podemos ver en la entrada específica de esta familia. Sin embargo, en la familia que nos ocupa en el presente post los Eritreidos (en su mayoría), poseen una fase larvaria parásita inmóvil y por tanto, fáciles de identificar como este de la foto del género
Leptus sp, frecuentes de encontrar en lugares soleados tales como viejos muros y/o plantas o colgados como si de una mochila roja se tratase, en algún pulgón u otro insecto incauto como los de las fotos.
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| Detalle del Eritreido Leptus sp.en su fase parasita. |
MEDIDAS PARA FAVORECER SU PERMANENCIA EN NUESTRO AGROECOSISTEMA:
Prácticas propias: como la implantación de cubiertas vegetales, el uso de setos, policultivos, o la mera incorporación de restos vegetales, hacen que desde un manejo agroecológico apenas nos exija un trabajo extra el fomentar la presencia de estos ácaros depredadores. Sin embargo, es recomendable contar con la presencia de plantas espontáneas como el llamado "ombliguito" o falso trébol,
oxalis sp. Esta planta, propicia las condiciones adecuadas para la permanencia de esto arácnidos y de sus presas, a la vez que tapizamos el suelo y evitamos el afloramientos de otras plantas que puedan competir con nuestro cultivo. La coexistencia de pequeños reductos de plaga, debemos aceptarlos cuanto antes como pieza fundamental para asegurar la permanencia de nuestra fauna auxiliar, de modo que el agroecosistema tenga una especie de "vacuna biológica", ante cualquier desequilibrio provocado por el crecimiento exponencial de cualquier insecto plaga.
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| Leptus sp. parasitando a pulgón. |
Del mismo modo, conviene evitar en la medida de lo posible las intervenciones que alteren en exceso la superficie del suelo o la vegetación espontánea. Labores intensivas, desbroces demasiado frecuentes o el uso indiscriminado de productos fitosanitarios pueden reducir notablemente las poblaciones de estos pequeños arácnidos. Mantener zonas con cierta estructura vegetal, pequeñas áreas refugio o bordes menos manejados favorece la presencia tanto de sus presas como de los propios eritreidos.
Además, la diversidad vegetal del entorno juega un papel clave. Cuanto mayor sea la variedad de plantas presentes en el agroecosistema (cultivadas o espontáneas) mayor será también la diversidad de pequeños artrópodos que sirven de alimento a estos ácaros depredadores. De este modo, un agroecosistema diverso y estructurado actúa como un verdadero reservorio de fauna auxiliar capaz de contribuir de forma natural a la regulación de distintas plagas.

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