DESCRIPCIÓN:
Muchas especies de la familia taquinidae desempeñan además un papel fundamental en los agroecosistemas, ya que sus larvas se desarrollan como parasitoides de numerosos insectos fitófagos, contribuyendo de forma natural a la regulación de sus poblaciones.
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| Tachina magnicornis |
Englobados dentro de la orden díptera (insectos con sólo dos alas), se encuentran los taquínidos, que representan unas de las familias más extensas y cosmopolitas de la clase insecta. Esta familia, presenta una gran variabilidad de especies con diversos tamaños y colores, caracterizada principalmente por la presencia de unos pelos gruesos (cerdas) ubicados al final del abdomen que la hace facilmente indentificable. Sin embargo, precisamente a la variabilidad que muestra la familia, en algunas especies pueden incluso carecer de estas cerdas aunque no es lo habitual.
ESPECIE CONTROLADA:
De hecho, los taquínidos pueden parasitar insectos pertenecientes a distintos órdenes como Lepidoptera, Hemiptera, Coleoptera u Orthoptera, lo que explica su gran importancia dentro de los complejos naturales de control biológico.
A pesar de esta heterogeneidad que presenta esta familia, todos sus miembros comparten unos hábitos parasitoides que en estado larvario se comportan como endoparásitos de potenciales plagas como: chinches, mariposas y escarabajos principalmente. Es por ello, que la presencia de esta familia de moscas, resulta de gran utilidad para nuestro agroecosistema realizando labores de polinización, (alimentándose en estado adulto de polen y néctar), así como de regulación de poblaciones de insectos plagas, al necesitar parasitarlos para cumplir todo su ciclo vital. Es pues, su larva una vez introducida en el cuerpo de su víctima, la que ocasionará los daños alimentándose de órganos no vitales del huésped, hasta que se encuentre lo suficientemente desarrollada para realizar su metamorfosis completa una vez en suelo, y tras provocar la muerte al hospedador al salir del mismo. Sin embargo, estos auxiliares pueden verse también parasitados a través de los denominados hiperparásitos (parásitos de parasitos) como el miembro de la familia Bombyliidae de la foto, concretamente se trata de la especie Hemipenthes morio.
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| Detalle del ojo de Hemipenthes morio (hiperparásito). |
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| La parte transparente al final del élitro es un distintivo del Hemipenthes morio |
BIOLOGÍA:
Los taquínidos, presentan varios métodos de parasitismo en función de la especie. Existen algunas, que adhieren sus huevos directamente sobre sus huéspedes como por ejemplo el taquínido
Trichopoda pennipes, y otras por el contrario prefieren depositar sus pequeños huevos sobre las plantas favoritas de sus potenciales víctimas, que al ser ingeridas por estas durante su alimentación, aseguran su parasitismo. No obstante, también existen otras especies en las que la hembras adultas clavan sus ovopositores directamente sobre su presa, causando un daño extra al huésped que verá menguada sus funciones vitales, hasta provocarle finalmente la muerte.
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Nezara viridula sobre hoja de cítrico, donde se aprecia un huevo de Taquínido preparado para eclosionar e introducirse en el interior del chinche.
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MEDIDAS PARA FAVORECER SU PERMANENCIA EN NUESTRO AGROECOSISTEMA:
La presencia de flores y néctar, son esenciales para la alimentación de los adultos de taquínidos por lo que el uso de setos, el manejo de cubiertas vegetales, abonos verdes, etc, hacen unas prácticas adecuadas para la presencia de esta familia cosmopolita de moscas, que podemos encontrar sin dificultad en nuestra zona mediterránea.
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| Cópula de taquínido. |
La molesta "Paulilla verde o hedionda" (
Nezara virudula)
, de origen africano y presente en todos los continentes, es sobradamente conocida por los daños ocasionados en nuestras hortícolas, que al ser dañadas emiten una mezcla de sustancias volátiles que atraen al parasitoide. Es decir, son las plantas las que "llaman" al taquínido advirtiendo de la presencia del fitófago.
Por tanto, se puede afirmar que los taquínidos mantienen a raya las poblaciones de chiches, comportándose como magníficos aliados del agricultor, pudiendo observarse casos de superparasitismo al encontrar varios huevos de taquínidos en un mismo individuo, aunque sólo uno de ellos llegará al estado de pupa.
Detalle del aparato vucal picador-chupador del heteróptero.
Ninfas de chinches recién eclosionadas (futuros huéspedes de bracónidos), detalle de su puesta en forma de tonel.
En cualquier caso, la presencia de taquínidos en nuestros cultivos es siempre una buena señal del estado ecológico del agroecosistema. Estos dípteros forman parte de una compleja red de interacciones entre plantas, herbívoros y enemigos naturales que contribuye a mantener el equilibrio biológico. Favorecer la biodiversidad funcional (mediante flores, setos, cubiertas vegetales o reduciendo el uso de tratamientos agresivos) permite que estos discretos pero eficaces parasitoides desarrollen su labor reguladora de forma natural.
En definitiva, aunque muchas veces pasan desapercibidos frente a otros auxiliares más conocidos, los taquínidos constituyen uno de los grupos de insectos parasitoides más importantes para la regulación biológica de numerosas plagas agrícolas, desempeñando un papel clave en el funcionamiento saludable de nuestros agroecosistemas.
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